Una pista de pádel instalada directamente sobre el hielo y cuatro jugadores profesionales de hockey cambiando los sticks por las palas. Esa fue la propuesta de Coldest Court, el desafío organizado en la Red Bull Academy de Salzburgo y asesorado por Delfi Brea.
El encuentro reunió a Luca Auer y Peter Hochkofler, del EC Red Bull Salzburg, frente a Philipp Krening y Veit Oswald, del EHC Red Bull München.
Los cuatro están acostumbrados a competir sobre hielo, pero esta vez lo hicieron dentro de una pista de pádel construida para la ocasión. La acción reunió a Red Bull, Premier Padel, la Federación Internacional de Pádel y varias marcas del sector alrededor de una idea poco habitual: comprobar cómo se trasladan las habilidades del hockey a un deporte de raqueta que también exige velocidad, coordinación y comunicación constante.
Una pista de pádel construida sobre hielo
El escenario fue la Red Bull Academy de Salzburgo, donde se montó una pista completa encima de la superficie helada.
La estructura mantenía los elementos habituales de una pista de pádel, pero el entorno cambiaba por completo la imagen del partido. Alrededor del 20×10 seguía visible el hielo de la academia, lo que convertía el encuentro en una mezcla visual entre dos deportes con poco en común.
Los participantes no jugaron con patines. La superficie estaba preparada para los desplazamientos propios del pádel, aunque la construcción sobre el hielo añadía un componente reconocible para los cuatro protagonistas.
Cuatro jugadores de hockey que ya conocían el pádel
El desafío no reunió a cuatro deportistas que cogían una pala por primera vez. Todos practican pádel habitualmente y conocían los fundamentos antes de saltar a la pista, así que el evento pudo plantearse como un partido real, con retos previos, y no como una sesión de iniciación.
La experiencia en el hockey también ofrecía ventajas. Los dos deportes exigen reaccionar rápido ante un móvil que cambia de dirección en poco tiempo: anticipación, equilibrio, coordinación y lectura del rival cuentan en ambos.
También comparten la necesidad de comunicarse en cada acción. En pádel, dejar pasar una bola, cubrir el centro o cambiar la posición defensiva depende muchas veces de una indicación hecha en una fracción de segundo. En hockey pasa algo parecido al ocupar espacios o coordinar una presión.
Delfi Brea, asesora antes del encuentro
Antes del duelo, los jugadores recibieron los consejos de Delfi Brea, una de las grandes referencias del pádel femenino internacional. La argentina actuó como asesora y les ayudó a preparar un partido que, pese a su carácter especial, mantenía las exigencias tácticas del pádel.
En un deporte donde cuatro jugadores comparten un espacio reducido, la colocación pesa más que correr detrás de cada bola. Para deportistas acostumbrados a moverse a gran velocidad y perseguir el disco, el reto estaba precisamente en frenar esa tendencia: esperar, dejar trabajar a la pareja y entender el rebote de las paredes daba más ventaja que buscar el golpe definitivo en cada intercambio.
Su presencia también reforzó la conexión de Coldest Court con el circuito profesional, aportando la mirada especializada del pádel a una acción protagonizada por gente del hockey.
Salzburgo se lleva la primera edición
Después de varios desafíos de adaptación, los cuatro jugadores disputaron el partido entre Salzburgo y Múnich.
La victoria fue para la pareja local, Luca Auer y Peter Hochkofler, ante Philipp Krening y Veit Oswald. No se ha difundido un marcador completo, solo el desenlace favorable al EC Red Bull Salzburg.
La derrota no parece haber cerrado la historia: Veit Oswald dejó abierta en público la posibilidad de una revancha, así que el formato podría repetirse.
Premier Padel y Red Bull exploran nuevos formatos
Coldest Court fue impulsado por Premier Padel en colaboración con Red Bull. Bullpadel puso las palas, Wilson las pelotas y la Federación Internacional de Pádel aportó un árbitro oficial.
La combinación de actores deja claro que el objetivo iba más allá de un partido informal: era una acción de comunicación pensada para presentar el pádel ante públicos que llegan desde otra disciplina y generar imágenes distintas a las de una jornada de circuito.
Red Bull tiene una larga trayectoria montando formatos deportivos en sitios y condiciones poco habituales. Llevar el pádel a una academia de hockey encaja en esa estrategia y aprovecha el crecimiento internacional del deporte.
Qué puede aportar una acción así
El valor de Coldest Court no está solo en el nivel del partido, sino en su capacidad para conectar comunidades que consumen contenidos diferentes. Los seguidores del hockey descubren el pádel a través de jugadores que ya conocen; el público del pádel lo ve desde otro ángulo.
Ese intercambio importa especialmente en países donde el pádel internacional todavía construye su base. Alemania y Austria han crecido en pistas y practicantes, pero siguen lejos de mercados consolidados como España, Italia, Suecia o Argentina.
Vincular el pádel con clubes y deportistas reconocidos localmente ayuda a presentarlo sin depender solo de los grandes nombres de Premier Padel, y a destacar lo que facilita su expansión: se juega en pareja, genera intercambios vistosos y es accesible para quien viene de otro deporte.
Más que una pista llamativa
La imagen de una pista de pádel rodeada de hielo funciona como reclamo, pero deja una lectura más interesante. El crecimiento internacional del deporte está abriendo la puerta a nuevos formatos y colaboraciones. No todos tendrán consecuencia directa sobre la competición; algunos buscan atraer público, asociar marcas o demostrar que el pádel encaja en escenarios distintos.
Coldest Court reúne las tres cosas. Y Salzburgo se quedó con la primera victoria, aunque Múnich ya parece dispuesto a buscar otro partido.
Más información: Premier Padel.






