El Comunidad de Madrid Premier Padel P1 by Oysho abre este 1 de septiembre el cuadro principal en el Movistar Arena, con partidos desde las 9:00 y competición hasta la final del domingo 6. Es el primer torneo grande del circuito tras el parón de agosto, reparte 1.000 puntos al campeón y a la campeona y pone en juego un premio total de 479.068 euros.
El calendario no deja respirar. En cuanto Madrid cierre, el Paris Major toma el relevo del 7 al 13 de septiembre. Lo que se decida esta semana condiciona los cabezas de serie de la cita siguiente.
Un circuito que vuelve con las parejas cambiadas
El parón de agosto ha servido para algo más que descansar: ha reordenado la parte alta del cuadro masculino. Dos de las parejas que llegan a Madrid no habían jugado nunca juntas en un P1.
La primera es la de Franco Stupaczuk y Jon Sanz. Stupaczuk venía de competir con Mike Yanguas; Jon Sanz, de romper con Coki Nieto a mediados de agosto. El circuito recolocó las fichas y dejó dos duplas nuevas donde antes había dos.
La segunda es precisamente la de Coki Nieto y Mike Yanguas, los dos jugadores que quedaron sin compañero tras ese doble movimiento. Se estrenan también aquí, en un torneo de categoría P1 y ante su público.
No es un detalle menor. Una pareja nueva necesita torneos para encontrar los automatismos —quién cubre la bola dudosa, quién sube a rematar, cómo se reparten la pista en los puntos largos— y Madrid es un mal sitio para hacer ese rodaje: el cuadro está lleno de parejas que llevan meses jugando juntas.
Stupaczuk y Sanz, campeones en su estreno
A Stupaczuk y Sanz, sin embargo, el rodaje les está saliendo redondo. La semana pasada ganaron el FIP Gold de Belgrado en su primer torneo como pareja, y lo hicieron ante Coki Nieto y Mike Yanguas —la otra dupla recién formada— por 6-3 y 7-5 en la final.
Ese título tiene una consecuencia concreta: les asegura entrar como número 4 en el Paris Major, un puesto de cabeza de serie que evita cruzarse antes de cuartos con los tres primeros del ranking. Para una pareja que acaba de nacer, empezar la segunda mitad de la temporada con un trofeo y una plaza protegida en el siguiente gran torneo es el mejor arranque posible.
Madrid les mide en un escalón más alto. El FIP Gold reúne a un nivel medio-alto; un P1 concentra a los mejores del mundo en el mismo cuadro. Ganar en Belgrado demuestra que la conexión funciona. Sostenerla aquí demostraría que aguanta contra cualquiera.
Coello y Tapia mandan en un cuadro sin regalos
En lo más alto siguen Arturo Coello y Agustín Tapia, número uno del torneo y una de las parejas más regulares del año. Llegan como vigentes campeones del London P1, la última cita antes del descanso, así que su estado de forma no es una incógnita.
El cuadro masculino no les da un camino cómodo. Detrás aparecen Federico Chingotto y Alejandro Galán, Juan Lebrón con Leo Augsburger y el resto de cabezas de serie, y los cruces de la primera semana ya obligan a rendir desde la ronda inaugural. Cualquier relajación tras las vacaciones se paga: en la fase previa cayeron varios preclasificados que llegaron sin ritmo.
El primer objetivo de los favoritos no es el título, es no dejarse sorprender en los dos primeros partidos, cuando el rival tiene menos que perder y ellos todavía están recuperando sensaciones.
Mil puntos que se proyectan sobre lo que queda de año
Madrid reparte 1.000 puntos, la misma cantidad que un Major. Esa cifra explica por qué ninguna pareja de arriba se toma el torneo como un rodaje: el resultado de esta semana mueve el ranking justo antes de París y marca las posiciones de cabeza de serie de la recta final de 2026, que se cierra con las Premier Padel Finals de Barcelona en diciembre, donde solo entran las mejores parejas del año.
Para el aficionado, la lectura es sencilla: quien gane en Madrid llega a París con la moral alta y un colchón de puntos. Quien caiga pronto tendrá que remontar en un tramo del calendario donde ya no hay margen para fallos.
Para quien juega los fines de semana en su club, hay una idea que se repite en todos estos arranques de temporada y que sirve igual en un torneo local: volver de un parón no es volver al nivel que uno tenía, es volver al nivel que uno tiene hoy. Las parejas profesionales lo asumen —primeros partidos incómodos, victorias sufridas— y ajustan las expectativas en lugar de forzar. El que pretende jugar de memoria a la primera semana es el que acaba perdiendo con alguien a quien debería ganar.
La segunda vuelta empieza aquí, con el cuadro descolocado, dos parejas estrenándose y una temporada que se decide en las próximas semanas. Madrid no reparte títulos de consolación: el que levante el trofeo el domingo lo habrá ganado contra todos.
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Más información: Comunidad de Madrid Premier Padel P1.






