Franco Stupaczuk y Jon Sanz se llevaron el FIP Gold de Belgrado en su primer torneo como pareja, con una victoria sobre Coki Nieto y Mike Yanguas que se decidió en el tercer set. El cuadro oficial de la Federación Internacional de Pádel recoge un 6-7 y 7-6 en los dos primeros parciales antes del desenlace.
El título repartía 150 puntos para el ranking FIP. Pero lo que de verdad estaba en juego en Serbia era otra cosa: quién llega como cuarta pareja del mundo al Madrid P1 y al Paris Major.
Una final que respondió a la pregunta de la previa
Hace diez días, este mismo torneo se presentaba como un desempate. Stupaczuk y Sanz, números 7 y 12, estrenaban pareja. Nieto y Yanguas, 8 y 10, recuperaban una que ya había funcionado en 2025. Las dos apuntaban al mismo hueco en la jerarquía, justo por debajo del trío de cabeza.
Belgrado era el sitio donde se resolvía, porque las tres primeras parejas del circuito no estaban en el cuadro. Un FIP Gold, que en una semana normal es un torneo de segunda fila, se convirtió en la cita importante del calendario por pura aritmética de ranking.
La final la ganó la pareja nueva. Stupaczuk y Sanz perdieron el primer set en el tie-break, lo devolvieron con el mismo marcador y cerraron en el tercero.
Qué cambia ser la pareja 4
La cuarta plaza no es un adorno. En un cuadro de 32 como el de Madrid, el cuarto cabeza de serie no se cruza con ninguna de las tres primeras parejas hasta semifinales. Las demás, sí.
Para Stupaczuk y Sanz, eso significa entrar en el P1 con un camino teóricamente más despejado en la primera semana. Para Nieto y Yanguas, lo contrario: seguir en la zona del cuadro donde los cruces duros llegan antes.
Es una diferencia que no se ve en un titular, pero que a lo largo de una temporada decide cuántas semifinales juega cada uno.
Dos parejas que ya compiten como si llevaran meses
El detalle que se llevan los que juegan es este: dos formaciones estrenadas o recompuestas hace nada llegaron a una final y la decidieron en el tercer set. La química de pareja se suele contar en meses de rodaje. Aquí, en el primer torneo, el nivel ya estaba.
No es magia. Son jugadores de top-12 que se conocen de años de circuito y de entrenar en los mismos clubes. Pero sirve de recordatorio para cualquier pareja de club que estrena compañero: el ajuste fino lleva tiempo, el rendimiento base no tiene por qué esperar.
Lo que queda por confirmar
A la hora de publicar esto, el resultado de la final femenina entre Ale Salazar y Aranzazu Osoro y la pareja de Lorena Rufo y Victoria Iglesias no está contrastado en dos fuentes, así que no lo damos. El detalle exacto del tercer set de la final masculina tampoco aparece todavía en una segunda fuente independiente del cuadro oficial.
Lo que sí está claro es el marco. El Madrid P1 arranca esta semana en el Movistar Arena y el Paris Major llega a mediados de septiembre. Belgrado no daba un título de esos, pero sí colocaba a una pareja por delante de la otra justo antes de las dos citas que de verdad importan.
Más información: Federación Internacional de Pádel.






