La pareja número dos del mundo prioriza el control mental y la lectura de pista antes que la potencia desde el primer minuto.
En pádel, ganar el sorteo suele traducirse en una decisión automática: sacar primero. Imponer ritmo, mandar el mensaje.
Pero Alejandro Galán y Federico Chingotto juegan a otra cosa.
Durante una reciente rueda de prensa en el torneo de Barcelona, Galán explicó por qué, cuando pueden elegir, prefieren empezar restando. Y no es casualidad.
Primero entender la pista, luego dominar el partido
Para Galán, el inicio del partido no va de presión, sino de información.
Las condiciones reales —bola, humedad, bote, velocidad— nunca se reproducen al cien por cien en el calentamiento. Empezar restando les permite “sentir la bola” sin el riesgo inmediato de perder su propio servicio.
Es una forma de entrar en partido con margen de error controlado.
Mientras otros buscan impacto rápido, ellos buscan ajuste fino.
El valor psicológico del primer break
La decisión no es solo física. Es mental.
Galán lo explica sin rodeos: romper el saque del rival en el primer juego cambia el partido.
- Golpe anímico inmediato: empezar por delante refuerza su plan desde el minuto uno.
- Presión trasladada al rival: la pareja contraria se ve obligada a remar desde el inicio.
- Control del tempo: cuando llega su turno de sacar, ya han leído la pista y el partido está en su terreno.
Eso sí, no es una regla rígida. La elección puede variar según el torneo, las condiciones o la pareja rival. Pero la idea base se mantiene: control antes que espectáculo.
La “Chingalan” en estado puro
Esta forma de arrancar los partidos explica por qué Galán y Chingotto no destacan solo por defensa, físico o potencia.
Lo suyo es lectura de juego, paciencia y construcción.
Mientras muchos buscan ganar el primer punto, ellos buscan ganar el partido desde la primera devolución.
Y cuando finalmente toman el saque, ya no están reaccionando: están mandando.