Madrid P1 2026: una semifinal sin cabezas de serie, garantizada

La mitad inferior del cuadro masculino del Comunidad de Madrid Premier Padel P1 2026 ha llegado a cuartos de final sin una sola pareja cabeza de serie. Jofre y Bautista, Jiménez y Arroyo, Alfonso y Libaak, y Abbate y Rodríguez se reparten dos cruces de los que saldrá, con seguridad, una semifinal entre parejas no preclasificadas.

Es la consecuencia directa de un jueves en el que cayeron los terceros cabezas de serie, Lebrón y Augsburger, y los cuartos, Stupaczuk y Sanz. Pero el vuelco venía de antes: en dieciseisavos ya se habían ido los séptimos y los novenos.

Cuatro de los ocho cuartofinalistas no estaban en el guion

De las ocho parejas que este viernes juegan los cuartos masculinos, la mitad no figuraba entre las candidatas cuando se sorteó el cuadro.

Arriba se mantiene el orden: Coello y Tapia (número 1) y Galán y Chingotto (número 2) siguen en pie, y con ellos Di Nenno y Paquito Navarro y Coki Nieto y Yanguas. Ese lado del sorteo responde a lo esperable.

El otro lado es tierra de nadie. Jofre y Bautista contra Jiménez y Arroyo y Alfonso y Libaak contra Abbate y Rodríguez son los dos cruces de cuartos de la parte baja, y en ninguno de los cuatro nombres hay un cabeza de serie. Una de las dos semifinales del sábado será, por tanto, entre dos parejas que arrancaron el torneo sin ser favoritas de nada.

Alfonso y Libaak: el proyecto argentino que ya tumba a los de arriba

Gonza Alfonso y Tino Libaak se juntaron después del P1 de Málaga, en la segunda mitad de la temporada, como pareja íntegramente argentina. Llegaban a Madrid con dos títulos FIP consecutivos, pero sin una victoria de entidad en Premier Padel.

En Madrid la han conseguido por partida doble: primero eliminaron a los novenos cabezas de serie, Javi Garrido y Lucas Bergamini, y este jueves apearon a Lebrón y Augsburger por 7-6(5) y 7-5.

Libaak nació el 9 de agosto de 2005. Acaba de cumplir 21 años y es, con diferencia, el más joven de los dieciséis jugadores que quedan vivos en el cuadro. Alfonso, más veterano, aporta el oficio. La pareja tiene poco recorrido común, y sin embargo está jugando los puntos importantes con una frialdad que suele ser patrimonio de las duplas hechas.

Jiménez y Arroyo: veteranía y juventud contra el campeón de Belgrado

José Jiménez y Álex Arroyo son la mezcla opuesta: un jugador de largo recorrido y un valenciano de 24 años. En dieciseisavos superaron a Facu López y Franco Dal Bianco por 7-5 y 6-3, y en octavos firmaron el resultado de la jornada al eliminar a Stupaczuk y Sanz, número 4 y flamantes campeones del FIP Gold de Belgrado, por 7-6(5) y 6-4.

Su cuarto de final es contra Íñigo Jofre y Jairo Bautista, otra pareja de formación reciente. Jofre dejó a David Gala y Bautista a Lucas Campagnolo el pasado mayo para unir sus caminos. El detalle: en octavos, Bautista eliminó precisamente a Campagnolo —que juega ahora con Momo González— por 7-5 y 6-3. Sus puestos individuales en el ranking, en torno al 25 y al 33, los sitúan en esa segunda línea que rara vez llega tan lejos en un P1.

Abbate y Rodríguez: de la plata mediterránea a los cuartos de Madrid

El cuarto invitado es la pareja del italiano Flavio Abbate y Alonso Rodríguez. Abbate llegó a Madrid con la plata de los Juegos del Mediterráneo de Taranto todavía reciente.

Su camino ha sido el más trabajoso. En dieciseisavos remontaron a los séptimos cabezas de serie, Javi Leal y Fran Guerrero, en un partido de tres sets con dos tie-breaks: 2-6, 7-6(4) y 7-6(6). En octavos resolvieron con más calma ante José Solano y Rama Pereyra —la única pareja que había sobrevivido a la fase previa— por 6-3 y 6-4.

Por qué el cuadro se ha abierto tanto

Hay una explicación de pista y otra de calendario.

La de pista es conocida: Madrid se juega en altura y con calor, la bola vuela y el punto se acorta. El jugador que va a buscarlo golpeando fuerte encuentra premio; el que espera el error del rival, no. Ese escenario iguala a parejas que sobre el papel están a varios escalones de distancia.

La de calendario tiene que ver con el mercado. La temporada 2026 ha traído una cantidad inusual de rupturas y parejas nuevas a mitad de curso, y varias de las duplas de la zona alta llevan pocas semanas juntas. Cuando la química todavía no está y las condiciones aprietan, la ventaja del ranking se diluye.

Para el que juega, la moraleja es sencilla y sirve en cualquier pista: una pareja con menos horas de vuelo puede ganar a otra más asentada si compite mejor los finales de set. Los cuatro outsiders que están en cuartos han ganado, entre todos, varios tie-breaks y varios terceros sets. No es casualidad.

El sábado dirá hasta dónde llega el experimento. Lo que ya está garantizado es que, por primera vez en mucho tiempo, un P1 tendrá al menos dos semifinalistas que nadie tenía apuntados.

Larga Vida al pádel.

Por Redacción Vibrando Pádel · vibrandopadel.com

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