Victoria Kurz, jugadora alemana de 26 años nacida en Karlsruhe, se ha convertido en la primera representante de su país en alcanzar los octavos de final de un cuadro principal del circuito Premier Padel. Lo ha hecho en el Paris Major 2026, tras entrar en el torneo como lucky loser junto a la española Anna Ortiz y ganar su partido de dieciseisavos por 6-3 y 6-0 a Camila Ramme y Brittany Dubins.
No estaba previsto que jugaran. Kurz y Ortiz habían perdido en la última ronda de la fase previa y su torneo, en principio, había terminado ahí.
Una puerta que abrió una lesión
La vía de entrada fue el sorteo de lucky losers. Cuando Tamara Icardo y Claudia Jensen, cabezas de serie número 6, se cayeron del cuadro por un problema físico de la jugadora valenciana, la organización repescó a una de las parejas eliminadas en la clasificación. El sorteo señaló a Kurz y Ortiz.
Es un mecanismo habitual en los cuadros grandes: las parejas que caen en la última ronda de la previa quedan en una lista de espera y entran, por orden de sorteo, si se produce una baja antes de que arranque el cuadro final. Rara vez ese billete se transforma en algo más que un partido, porque la pareja repescada suele llegar sin ritmo y contra una rival que sí ha pasado el corte.
La baja de Icardo tiene además un contexto que no pasa desapercibido en el circuito: la jugadora de Castellón está a punto de recuperar su pala Signature dentro de la colección 2027 de StarVie, presentada hace apenas unos días. El calendario del pádel no espera a nadie, y una lesión en la antesala de un Major le cuesta un cuadro entero.
Un debut sin complejos
Kurz y Ortiz no aprovecharon la oportunidad a medias. En su estreno en la pista Suzanne Lenglen barrieron a Ramme y Dubins —otra pareja procedente de la previa— por 6-3 y 6-0, sin conceder un solo juego en la segunda manga.
Con esa victoria pasaron a octavos, y Kurz entró en la estadística: ninguna jugadora alemana había llegado tan lejos en un cuadro principal de Premier Padel. Su rival de este jueves son Carolina Orsi y Patty Llaguno, número 13 del torneo, una dupla con oficio y con muchos partidos en las piernas. Juegan en la pista 5 a partir de las 17:00.
Para Anna Ortiz, la otra mitad de la pareja, el logro también cuenta. La catalana, veterana del circuito y habitual de la zona media del ranking, firma con estos octavos uno de sus mejores resultados en un Major, y lo hace además desde la fase previa, que es el camino largo.
De la raqueta a la pala
Kurz no viene del pádel. Fue tenista profesional y dio el salto al 20×10 en 2018, un recorrido parecido al de buena parte de las jugadoras que están abriendo el circuito en países donde este deporte todavía es minoritario. Juega en el lado del revés, con una derecha plana y agresiva, y compite dentro del top 100 del ranking mundial de la Federación Internacional de Pádel.
Alemania es, en el mapa del pádel, un mercado emergente. Tiene federación, tiene torneos del circuito FIP y un número creciente de pistas cubiertas, pero su representación en el circuito profesional se cuenta con los dedos de una mano. Que una jugadora alemana aparezca en la segunda semana de un Major —aunque sea por la puerta de atrás— es exactamente el tipo de titular que ese ecosistema necesita para que un patrocinador local se anime, para que un club abra una pista más y para que una niña de Karlsruhe que juega al tenis se plantee cambiar de raqueta.
Un cuadro de oportunidades
El caso de Kurz y Ortiz no es el único en este Paris Major. El cuadro, tanto masculino como femenino, está dejando más hueco de lo habitual a las parejas que vienen desde abajo. Leygue y Moya se han plantado en octavos del cuadro masculino saliendo de la previa; en el femenino, varias duplas de la zona baja han llevado a tres sets a rivales teóricamente superiores.
Es la cara amable de un formato exigente. Para el aficionado, la historia de una repesca que acaba en octavos es de las que enganchan. Para quien juega, deja un recordatorio útil: en un cuadro grande, el margen entre quedarse fuera en la previa y plantarse en la segunda semana es a veces un sorteo favorable y un buen día de saque y de volea.
Kurz y Ortiz ya han cumplido con creces. A partir de aquí, cada partido que ganen es terreno nuevo, para ellas y para el pádel alemán.
Larga Vida al pádel.
Por Redacción Vibrando Pádel · vibrandopadel.com
Más información: Alpine Paris Major 2026 — Padel FIP






