Virginia Riera y Julieta Bidahorria: dos títulos FIP en una semana y octavos del Rotterdam P2

Virginia Riera y Julieta Bidahorria juegan este jueves los octavos de final del Rotterdam P2 después de ganar dos torneos FIP Silver en una semana, Nairobi y Houten, sin ceder un solo set. Las argentinas vencieron el miércoles a Lara Arruabarrena y Giorgia Marchetti por 6-4 y 6-2 y se miden a Marina Guinart y Ale Alonso en la pista 3 del Rotterdam Ahoy, no antes de las 18:30.

Riera tiene 38 años recién cumplidos. Los cumplió levantando un trofeo.

De Kenia a Países Bajos sin perder un set

El recorrido empieza en Nairobi. En el FIP Silver de la capital keniana, Riera y Bidahorria ganaron el título concediendo solo diez juegos en todo el torneo, según la crónica oficial de la FIP. En semifinales superaron a Anastasiia Ryzhova y Blanca Arriola; en la final, a Raquel Piltcher y Christina-Styliani Ntanou por 6-1 y 6-4.

Una semana después, y a un continente de distancia, repitieron en Houten.

Allí partían como primeras cabezas de serie y cumplieron el papel hasta el final. El último día jugaron dos partidos: semifinal ante las italianas Emily Stellato y Giulia Sussarello, 6-2 y 7-6, y final contra la italiana Martina Parmigiani y la belga Helena Wyckaert, 7-5 y 6-1.

Otra vez sin dejarse un set.

La FIP lo resumió con una expresión poco habitual en sus crónicas: «momento mágico». El dato que lo sostiene es más sobrio. Dos torneos, dos títulos y ni una sola manga perdida entre uno y otro.

El cumpleaños de Virginia Riera

27 de septiembre. Esa es la fecha de nacimiento que figura en la ficha oficial de Virginia Riera, nacida en 1988 en Resistencia, Argentina. Y ese fue el día de la final de Houten.

«Los 38 años llegaron en una pista de pádel, y de la mejor manera posible», dijo la argentina tras el partido, en declaraciones recogidas por la FIP.

La frase tiene más fondo del que parece. Riera llegó a ser número 7 del mundo, el mejor ranking de su carrera según su ficha. Hoy ocupa el puesto 45, con 1.364 puntos, y ha encontrado en el CUPRA FIP Tour un espacio donde competir cada semana y ganar.

Y gana mucho. Tras Nairobi, la FIP contaba seis títulos para ella en 2026: los FIP Silver de Manila, Dubái, Jersey y Nairobi, y los FIP Bronze de Agrigento y Baréin. Con Houten son siete.

Para el que no sigue el pádel a diario, la cifra se entiende sola: una jugadora de 38 años que ha levantado siete trofeos internacionales en nueve meses, repartidos entre Asia, África y Europa.

Qué gana Bidahorria con esta racha

Julieta Bidahorria, cordobesa de Jesús María, tiene 34 años y es la número 41 del ranking FIP, con 1.435 puntos. Su mejor clasificación histórica es el puesto 25.

¿Por qué importan dos FIP Silver a una jugadora que ya ha estado entre las 25 mejores? Por la aritmética del ranking.

Cada título de categoría Silver reparte 80 puntos a las campeonas. Dos seguidos son 160. En la zona de la tabla donde vive esta pareja, esa cantidad mueve posiciones: en la crónica de Nairobi la FIP situaba a Bidahorria en el puesto 43 y a Riera en el 47; sus fichas actuales las colocan dos escalones más arriba a cada una.

Y la posición en el ranking decide algo muy concreto: entrar directamente al cuadro principal de un torneo Premier Padel o tener que pasar por la previa. Cada plaza que se sube es un partido menos que hay que ganar antes de empezar.

La ficha de Bidahorria muestra hasta dónde había llegado este verano en el circuito grande: dieciseisavos en el London P1 y en el Madrid P1, octavos en el Pretoria P1. Rotterdam iguala ese techo. Con una diferencia: llega con dos semanas de victorias en las piernas.

El partido de octavos ante Guinart y Alonso

El estreno en Rotterdam fue una prolongación de lo que venían haciendo. 6-4 y 6-2 a Lara Arruabarrena y Giorgia Marchetti, sin sobresaltos y, de nuevo, en dos sets.

El siguiente paso es de otra dimensión. Marina Guinart y Ale Alonso entraron en el cuadro como cabezas de serie y no tuvieron que jugar la primera ronda. Llegan descansadas y con el ranking a favor.

Riera y Bidahorria llegan con lo contrario: mucha pista y mucho avión. Tres torneos en tres semanas, en dos continentes.

Hay dos formas de leer eso. La primera dice que el cansancio pasa factura justo cuando el nivel sube. La segunda, que no hay mejor entrenamiento que ganar, y que una pareja que lleva dos semanas resolviendo finales sabe exactamente qué hacer en los puntos que deciden un set.

Ninguna de las dos lecturas se puede dar por buena antes de jugar. Lo que sí se puede decir es que el circuito Premier Padel no perdona los arranques fríos, y esta pareja no ha tenido uno en dos semanas.

Lo que enseña el camino largo

El pádel profesional suele contarse desde arriba: las cuatro primeras parejas, los Majors, la Race. Pero hay otra temporada que se juega en Manila, en Nairobi, en Jersey o en Houten, y que sostiene a buena parte del circuito.

Para una pareja situada entre el 40 y el 50 del mundo, un FIP Silver no es un torneo menor. Es la manera de sumar puntos, de mantener el ritmo de competición y, sobre todo, de acostumbrarse a ganar. Algo que no se entrena de otra forma.

Aquí hay una lección que vale para cualquier nivel. Quien juega torneos de club lo sabe: se compite mejor cuando se compite a menudo. La confianza no se construye en los entrenamientos buenos, sino en los partidos cerrados. Riera y Bidahorria han ido a buscarlos lejos y han vuelto con dos copas.

Pase lo que pase en la pista 3, la racha ya ha cumplido su función. Ha subido a las dos en el ranking, las ha traído hasta los octavos de un Premier Padel y ha demostrado que el CUPRA FIP Tour es bastante más que una sala de espera.

Hay carreras que se miden por el pico más alto. Otras, por lo que una jugadora sigue haciendo cuando el foco ya apunta a otro sitio. La de Virginia Riera, número 7 del mundo en su día y campeona el día que cumplió 38, pertenece a las segundas.

Larga Vida al pádel.

Por Redacción Vibrando Pádel · vibrandopadel.com

Más información: crónica oficial de la FIP sobre la jornada en Rotterdam