El pádel se juega por primera vez como deporte de medalla en unos Juegos Suramericanos. Desde este martes y hasta el viernes 25 de septiembre, el Nuevo Microestadio de Rafaela, en Santa Fe, acoge el torneo de pádel de la XIII edición de los Juegos Suramericanos 2026, con 16 parejas de ocho países — ocho masculinas y ocho femeninas, 32 deportistas en total — repartidas en dos grupos por categoría.
No es un torneo más del calendario FIP. Es la primera vez que el pádel entra en el programa oficial de una cita multideportiva de este tamaño en Sudamérica, con medallero de por medio.
Ocho países, un formato de todos contra todos
El cuadro masculino reparte sus ocho parejas en dos grupos de cuatro. En el Grupo A compiten Argentina (Santino Contreras / Nacho Piotto), Chile (Matías Negrete / Daniel Salinas), Bolivia (Claudio Oropeza / Mateo Torrelio) y Perú (Octavio Ceballos / Sergio Monges). El Grupo B lo forman Paraguay (Martín Abud / Facundo Dehnike), Venezuela (Diego González / Eduardo López), Uruguay (Juan Artia / Higor Ensslin) y Ecuador (Sebastián Armijos / Estefano Montoya).
En categoría femenina, el Grupo A reúne a Chile (Kimberley Ahumada / Catalina Arancibia), Bolivia (Micaela Meneses / Michelle Doria), Venezuela (Luciana Cogorno / Agatha Hernández) y Perú (Nicole Aragonés / María Paula Torres). El Grupo B lo completan Argentina (Victoria Vílchez / María Belén Mosca), Paraguay (Mariana Salsamendi / Olga Bareiro), Uruguay (Camila Belassi / Camila David) y Ecuador (Alejandra Álvarez / Marinés Holguín).
El formato es de fase de grupos seguida de cruces directos, con dos pistas — Court 1 y Pista 2 — funcionando en paralelo desde las diez de la mañana hora argentina para completar tres franjas de partidos cada jornada.
Santino Contreras, otra vez en el mapa
Entre los nombres del cuadro masculino hay uno que ya conocíamos: Santino Contreras, el jugador argentino de 16 años del que hablamos hace un mes cuando peleaba un hueco camino del FIP Gold de São Paulo. Ahora aparece representando a Argentina en el Grupo A de estos Juegos Suramericanos, junto a Nacho Piotto.
Es la clase de continuidad que interesa seguir de cerca: un adolescente que hace unas semanas competía por entrar en un cuadro profesional FIP y que ahora lo hace directamente representando a su país en una cita multideportiva con medalla en juego. No es el mismo torneo, ni el mismo nivel de exigencia que un FIP Gold, pero es la misma trayectoria construyéndose partido a partido.
Por qué importa que el pádel entre en unos Juegos Suramericanos
El pádel lleva años creciendo en número de federaciones, de torneos FIP y de países con circuito profesional propio, pero su presencia en competiciones multideportivas de gran escala —los eventos que de verdad mueven inversión pública, visibilidad televisiva y apoyo institucional al deporte— sigue siendo la asignatura pendiente frente a deportes olímpicos consolidados.
Que Santa Fe 2026 incluya al pádel como deporte de medalla es un paso concreto en esa dirección, y no aislado: se suma a la presencia del pádel en los Juegos Mediterráneos de Tarento este mismo verano, otra cita multideportiva donde el deporte debutó con medalla en juego. Dos debuts de este tipo en el mismo año, en continentes distintos, empiezan a dibujar un patrón más que una excepción puntual.
Para las federaciones sudamericanas, competir bajo el paraguas de unos Juegos Suramericanos significa además un nivel de reconocimiento institucional —y de financiación asociada al alto rendimiento— que ningún circuito FIP por sí solo garantiza todavía.
Una cita pensada para verse en directo
La organización retransmite todos los partidos por el canal de YouTube de ODESUR, la Organización Deportiva Suramericana, que gestiona el conjunto de los Juegos. Para el aficionado español, el interés directo es menor —ninguna selección europea compite en un torneo reservado a países sudamericanos— pero el valor de la cita está en otro sitio: en comprobar en tiempo real cómo se juega el pádel cuando deja de ser un deporte de circuito individual y pasa a jugarse por países, con la presión añadida de representar algo más grande que un ranking propio.
Es la misma lógica, a otra escala, que vimos esta semana en Madrid con la fase clasificatoria del Mundial de selecciones: cuando el pádel se juega por bandera, cambian las prioridades, el desgaste se reparte distinto entre las parejas de cada combinado, y un resultado individual pesa sobre el conjunto de una manera que no ocurre en un torneo FIP convencional.
Lo que viene
Las medallas se deciden el viernes 25 de septiembre, tras tres días de fase de grupos y cruces. Argentina, como anfitriona y potencia histórica del pádel sudamericano, parte como favorita en ambos cuadros, pero el formato de grupos reducidos —solo cuatro parejas por grupo— deja poco margen para un tropiezo inicial sin quedar fuera de las medallas.
Una final de grupo puede decidirlo todo en tres partidos
Con cuatro selecciones por grupo y solo tres jornadas para resolver la fase previa antes de los cruces, cada enfrentamiento pesa como una final anticipada. No hay margen para rotar parejas probando combinaciones, ni tiempo para que un mal día se compense con el resto de la fase de grupos: perder el primer cruce puede significar quedarse fuera de las medallas antes incluso de llegar a semifinales. Es un formato que, a otra escala, cualquier jugador de liga por equipos amateur reconoce: cuando la competición se juega en pocos partidos y por equipos, la gestión del primer choque importa tanto como el nivel individual de cada pareja sobre la pista.
Para el pádel como deporte, lo que se juega en Rafaela esta semana importa más allá del resultado: cada Juego multideportivo donde entra con medalla en disputa es un argumento más, difícil de ignorar, para quienes trabajan porque algún día compita en unos Juegos Olímpicos.
Ese argumento se construye con hechos concretos, no con declaraciones de intenciones: un calendario oficial de Juegos regionales, un medallero real y federaciones nacionales invirtiendo en enviar combinados completos. Cada edición de unos Juegos Suramericanos, Mediterráneos o similares que suma al pádel deja un precedente que el siguiente comité organizador ya no puede ignorar tan fácilmente al decidir su programa de deportes.
Larga Vida al pádel.
Por Redacción Vibrando Pádel · vibrandopadel.com
Más información: XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 — calendario oficial FIP
