Se acabó la paciencia: el primer gran baile de parejas ya ha puesto patas arriba media tabla del circuito

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Han pasado solo cuatro torneos y el circuito masculino ya ha hecho una de esas cosas que en pádel pasan más rápido que una nevera vacía en agosto: romper parejas, mezclar piezas y volver a empezar como si aquí nadie hubiese prometido continuidad hace dos semanas. Antes de NewGiza y Bruselas, el cuadro ya llega bastante removido y con media tabla estrenando proyecto.

Si alguien pensaba que después de Miami venía una pausa tranquila para ordenar ideas, respirar y seguir con lo puesto, pues no. Lo que viene ahora es otra cosa: nuevas duplas, proyectos rehechos y esa sensación tan de Premier Padel de que una pareja puede durar menos que una racha buena al resto. Mundo Deportivo lo resumió bastante bien: con solo Riad, Gijón, Cancún y Miami disputados, el primer baile serio del año ya está completamente activado.

Y aquí no estamos hablando de un par de cambios anecdóticos en la parte baja. Estamos hablando de movimientos en la zona media-alta del ranking, de nombres con bastante peso y de varias uniones nuevas que llegan justo cuando el calendario empieza otra mini fase importante, con NewGiza P2 del 13 al 18 de abril y Bruselas P2 del 20 al 26.

Esto no va de “un cambio más”. Va de medio tablero recolocado

Lo interesante de este primer terremoto no es solo la cantidad de parejas nuevas, sino el tipo de jugadores que se han movido. Se han roto proyectos como Sanyo Gutiérrez–Gonza Alfonso, Juan Tello–Edu Alonso, los llamados “Javis” o la pareja Arce–Lijó, entre otras que también han terminado entrando en la trituradora habitual del circuito.

Y claro, cuando se caen varias fichas a la vez, esto ya no es una separación y punto. Esto es un efecto dominó bastante serio. Uno cambia, arrastra a otro, ese otro libera un sitio, y al final tienes un top-25 que, de repente, ya no se parece demasiado al de hace un par de semanas.

Las nuevas parejas que arrancan ya en Egipto

El primer punto de estreno será NewGiza P2. Ahí empezarán a competir varias de las nuevas uniones más comentadas: Gonza Alfonso con Javi Barahona, José Jiménez con Javi García, Íñigo Jofre con David Gala, Sanyo Gutiérrez con Víctor Ruiz y Lamperti con Abud, entre otras.

Eso hace que Egipto ya no sea solo “el siguiente torneo”. Egipto pasa a ser una especie de casting en directo. Ese sitio donde todo el mundo va a mirar muy rápido quién tiene sentido, quién necesita tiempo y quién tiene una pinta preocupante desde el primer partido. Porque sí, en pádel se juzga pronto. A veces demasiado pronto, de hecho.

Y Bruselas remata la mudanza

La siguiente semana, en Bruselas P2, se completará otra parte importante del nuevo mapa. Allí deberían debutar parejas como Juan Tello–Maxi Arce, Edu Alonso–Aimar Goñi, Castaño–Xisco Gil, García Diestro–Sánchez Blasco o Pablo Lijó–Pablo García.

Y aquí está la parte graciosa del asunto: como casi todas estas parejas van a arrancar en dos torneos seguidos, el circuito va a entrar en esa fase tan divertida y tan tramposa a la vez en la que todo el mundo saca conclusiones muy rápido. Que si esta unión tiene pintón, que si el otro no pega ni con cola, que si este cambio era necesario, que si el anterior era un error clarísimo. Ya sabes, el clásico pádel.

El top-25 ya tiene otra cara

La pieza de Mundo Deportivo también ordena cómo queda el nuevo top-25 una vez se absorben todos esos cambios. Arriba del todo, lógicamente, no se toca la estructura principal: Tapia y Coello siguen como pareja uno y Galán y Chingotto como pareja dos. Pero a partir de ahí la cosa se empieza a mezclar bastante.

En esa nueva foto aparecen todavía muy arriba Stupa–Yanguas, Lebrón–Augsburger, Paquito–Guerrero o Coki–Jon, pero justo detrás ya entran varias duplas recién rehechas que cambian mucho la lectura de la zona media. Y esa parte del cuadro, siendo sinceros, suele dar más guerra de la que a veces se vende.

Lo bueno y lo malo de todo esto

Desde Vibrando Pádel, aquí hay dos formas de mirar la película. La primera es la entretenida: nuevos proyectos, combinaciones inesperadas, más cosas que analizar y más partidos con narrativa. Eso, para quien sigue el circuito, está bastante bien.

La segunda ya es un poco menos romántica. Porque este tipo de baile también enseña algo que el pádel profesional lleva tiempo arrastrando: la paciencia escasea bastante. En cuanto dos torneos no salen como se imaginaba, aparece la tentación de moverlo todo. A veces funciona. A veces simplemente alarga el caos una semana más.

Ahora viene la parte donde hablar es fácil y competir ya no tanto

Lo bonito del mercado de parejas dura hasta que arranca el primer partido. A partir de ahí ya no valen las ganas, ni el “sobre el papel”, ni los edits bonitos. Ahí empieza lo que importa: cómo se entienden en pista, quién ordena, quién acelera, quién tapa huecos y quién se pone nervioso cuando el set se aprieta.

Por eso NewGiza y Bruselas apetecen tanto. No solo por el torneo en sí, sino porque van a ser el primer detector serio de humo. Habrá parejas que enseguida parezcan hechas para durar. Y habrá otras que, con cariño, van a oler a parche desde el minuto cinco.

La conclusión buena: el circuito llega removido y eso casi siempre da juego

Si te gusta el pádel con orden absoluto, igual este momento te da un poco de ansiedad. Si te gusta el pádel como historia viva, con duplas nuevas, dudas, egos, pruebas y experimentos, entonces ahora mismo estamos entrando en una fase bastante entretenida.

El primer gran baile del año ya está hecho. Ahora toca ver qué parejas bailan bien de verdad… y cuáles se pisan los pies a la segunda bola.

En pádel las parejas cambian rápido. Lo difícil nunca es juntarse; lo difícil es durar cuando empieza el ruido. Redactado por Vibrando Pádel. Larga vida al pádel.